Una Llamada, Un Recuerdo: Chapaira

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Desde hace un tiempo atrás, perdí contacto contigo.

 

Esperando no solo a que anochezca, sino a que suene el celular

Recordar tu número de nueve dígitos, El tono dulce de tu voz,

La ruta lejana que llevaba a tu casa en Chapaira, esa de los recuerdos de la infancia.

 

Entonces entra una repentina nostalgia

Caminar por los arenales a las cinco de la tarde,

Dibujando nuestras plantas de los pies

En esa arena que un principio parecía infinita

Pero que luego se veía recortada, por cercos e inmensos viñedos.

 

Pero yo sigo aquí en la ciudad, trazando líneas con carboncillos en viejas hojas,

Que forman complicados planes

Que se pierden en las pupilas de mis ojos, en los rincones de la mente

Y que manchan mis dedos.

 

Extraño tus besos, el dibujar la piel de tu rostro con mis dedos

Los abrazos largos, las miradas tiernas,

Tu sexo caliente

Y el perfume exquisito que venía de tu pelo ondulado.

 

Porque no te conocí en el bullicioso mundo de la ciudad,

Te conocí en el campo,

Acompañada del canto de la chilala

Y largas conversaciones en la noche estrellada.

 

Busco en mis recuerdos del pasado, las respuestas del presente

Busco tu rostro en el reflejo de agua,

Y busco tu voz en la brisa de la tarde.

Ya no quiero seguir esperando

Pero, la cobardía gana esa lucha interna en mi alma,

Sacar de raíz todo lo que evoque tu nombre y el recuerdo de un romance

Que no se extinguió cuando se fue el verano.

 

Porque algún día volverá, a sonar el celular

Escucharé tu voz, que quizás suene rara

No importa si llamas para despedirte

O si llamas para quedarte

Solo espero una llamada más.

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