Desde hace un tiempo atrás, perdí contacto contigo.
Esperando no solo a que anochezca, sino a que suene el celular
Recordar tu número de nueve dígitos, El tono dulce de tu voz,
La ruta lejana que llevaba a tu casa en Chapaira, esa de los recuerdos de la infancia.
Entonces entra una repentina nostalgia
Caminar por los arenales a las cinco de la tarde,
Dibujando nuestras plantas de los pies
En esa arena que un principio parecía infinita
Pero que luego se veía recortada, por cercos e inmensos viñedos.
Pero yo sigo aquí en la ciudad, trazando líneas con carboncillos en viejas hojas,
Que forman complicados planes
Que se pierden en las pupilas de mis ojos, en los rincones de la mente
Y que manchan mis dedos.
Extraño tus besos, el dibujar la piel de tu rostro con mis dedos
Los abrazos largos, las miradas tiernas,
Tu sexo caliente
Y el perfume exquisito que venía de tu pelo ondulado.
Porque no te conocí en el bullicioso mundo de la ciudad,
Te conocí en el campo,
Acompañada del canto de la chilala
Y largas conversaciones en la noche estrellada.
Busco en mis recuerdos del pasado, las respuestas del presente
Busco tu rostro en el reflejo de agua,
Y busco tu voz en la brisa de la tarde.
Ya no quiero seguir esperando
Pero, la cobardía gana esa lucha interna en mi alma,
Sacar de raíz todo lo que evoque tu nombre y el recuerdo de un romance
Que no se extinguió cuando se fue el verano.
Porque algún día volverá, a sonar el celular
Escucharé tu voz, que quizás suene rara
No importa si llamas para despedirte
O si llamas para quedarte
Solo espero una llamada más.

👏👏👏
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