La primera vez que la vi, fue en un evento en Lima. Me había llamado la atención su disertación en uno de los tantos trabajos de grupo que se hacían durante el evento. Yo era inductor en el evento y en una hoja de apuntes escribí: “Chica de lentes tuvo ideas propositivas observar detenidamente”. Esa anotación la volví a leer en la habitación del hotel y con una idea fija me quedé al día siguiente en el evento.
Ella no había llegado temprano a una de las charlas. La ponente estaba a la mitad de su tema sobre como vencer los miedos, recuerdo estar en la parte final del auditorio anotando la lluvia de ideas que surgían del debate durante la exposición.
Ahí conocí su faceta rebelde al Status Quo. Me hice fanático de tu voz de protesta, que llevaste al siguiente nivel cuando debatiste con otro inductor en la exposición de un reconocido opinólogo nacional.
Anoté más cosas sobre ti esos días en esas hojas. En cada una de ellas comencé a resaltar una serie de cosas que quizás pocos habían notado y sobre todas esas cosas comencé a construir una idea y luego de ese evento cada cosa que me escribías por WhatsApp seguía esculpiendo la forma de esta idea que recién vio la luz un día que me escribiste que habías vuelto a manejar bicicleta.
Entonces ahí nació la idea de escribir sobre ti. No sé a dónde llevará este proyecto, pero créeme cuando te digo que en esta historia escribo todas esas cosas que aprendí de ti y que se de ti; que juntas dan vida a un personaje literario.
Escribiré sobre tus ideas, sobre algunos de tus sueños, sobre ese deseo de búsqueda de tus orígenes, sobre las canciones que te gustan y por sobretodo escribiré pensando, en el momento que leas todas esas palabras que dibujen alguien que se parece a ti, con una única gran diferencia: Que ese personaje jamás podrá sonreír como tú lo haces. Eso te hace única y quizás eso no lo sabes.
