Octavo Experimento.
Hoy tuve una extraña sensación. Navegaba por twitter, viendo cómo se calentaba el debate político con los primeros reportajes de los dominicales de investigación. De esa larga lista de tweets uno me hizo sentirme preocupado: Había ocurrido un sismo de 4.8 en la zona central del país.
Comencé a ver respuestas de la gente diciendo que se había sentido fuerte y automáticamente mi mente trajo a mi recuerdo (como un flash) el recuerdo de una persona. No dudé ni un minuto en escribirle un SMS ¿Será raro lo que estoy haciendo?
Esa preocupación fue breve. Un mensaje de respuesta hizo disipar esa mala sensación y cuando terminé de cerciorarme que el peligro había terminado; me sentí tranquilo.
Entonces bajé a cenar. Mientras tomaba el té caliente de la cena con las galletas, vino a mi mente un episodio del 2010 de cuando estando en casa ocurrió un fuerte sismo en la ciudad donde viví. Ni bien termino el sismo (que fue de 4.5 si mi memoria no me falla), un SMS desde otra ciudad del país preguntaba con un texto idéntico al que envié yo no hacía un instante que decía:
Hola Javier he visto en internet que hubo un temblor en Piura ¿Te encuentras bien?
Respondí a aquella persona que pese al susto, no ocurrió nada grave. Esa persona me respondió que se sentía aliviada y mucho más tranquila al leer mis mensajes.
Ahora siento que vivo las cosas desde el otro lado. La vida un día te pone un lado, en otro momento te pone del otro.
