Me volvió a escribir después de mucho tiempo. Por la diferencia horaria recién puede leer su mensaje casi 6 horas después de que lo enviara. Adjuntó tres fotos. En la primera aparecía ella manejando bicicleta en un inmenso parque. En la segunda foto se podía ver un hermoso paisaje boscoso en algún lugar de China y la última un selfie de ella, en dónde pude notar que su pelo ondulado color castaño ocultaba sutilmente su sonrisa y que también tenía la fecha: 05 De abril.

Sonreí cuando terminé de leer su mensaje. No pienso responderle rápidamente. Quizás me tome unos días para escribirle algo bonito, adjuntarle algunas fotos y le envíe el borrador de mi libro de cuentos terminando. Ella fue una de las primeras personas que me animó a empezar el proyecto.
El mensaje no era tan largo. Más allá del saludo afectuoso y del deseo de reencontrarnos pronto para ir por ese café que tenemos pendiente de toda la vida, resalta una frase que puso en negrita y entre comillas: «Este es mi lugar en el mundo».
—¿Qué fecha estamos hoy?— mi padre interrumpe mi pensamiento.
—Es 5 de abril—le respondí sonriendo.
