Confessions Pour Bella (19)[CCS]

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¿Por qué escribes tanto sobre ella? — un amigo que siempre lee el blog pregunta. Yo en silencio he tratado de pensar en una respuesta coherente y clara sobre el tema. No sé si ella se ha formulado la pregunta, pero igual creo debo responder.

Contando este post, ya van 13 cosas que ella ha inspirado en este blog. 11 poemas y 3 breves cuentos. Gracias a ella nacieron los fotopoemas y algunas de los post más leídos del blog desde su creación llevan su nombre.

No puedo negar que ella inspira, mas allá de la evidente belleza física, existe una magia fotográfica que hace que mi inquieta alma literaria me haga sentarme a escribir en la laptop.

La conocí en Panamá, en uno de aquellos viajes inolvidables y gracias a Dios quedan recuerdos fotográficos de aquel viaje. Me pareció una excelente persona y una gran profesional, pero no conocía la faceta de escritora.

Recuerdo cuando ella me presentó su blog. Confieso haberme sentido cautivado por su manera de escribir, por esa manera de escribir todo en tercera persona (que ella confesó en un breve audio que me envió alguna vez por WhatsApp a mi celular un sábado por la mañana) y esas breves microficciones que dejaban un dulce sabor y te hacía pedir algo más.

Sentí que ella confesaba algunas cosas de su vida en esos breves escritos y que sus pocos lectores eran como una especie de confidentes de sus historias, por lo menos yo así lo entendí implícitamente.

Admiré sus primeros escritos y en especial hubo uno que siempre releía a mi regreso del viaje a Panamá: Habitación de 3 cuartos—publicado el 1 de Junio del 2015—. Creo haberle dicho que releí 4 veces en mi cuarto ese pequeño texto con esa canción de Nina Simone de fondo y que venciendo algunos miedos escénicos (cosa rara en mí) lo leí citandola en una noche de micrófono abierto en un pequeño lugar de Barranco en Lima en la primavera del 2016 (quizás esta parte ella no la sabía). Entendí que ese breve textos ella lo había escrito desde la perspectiva de un hombre y decidí escribir algo más largo desde la otra orilla, publicado en este blog con el título: En la misma Habitación y me puse en el papel de la chica, el Post resultó ser muy ambicioso y no buscaba opacar su texto, sino que trataba de darle continuidad a su historia.

La siguiente breve historia que me atrapó, fue una que escribió en su eurotrip y que estaba titulado así: Historia de un Tren en París. Recuerdo esa tarde leyendo la publicación en la que ella me etiquetó en Facebook mientras tomaba un café en Starbucks. No sé si era coincidencia, pero mientras leía sobre el tren sonaba You’re Beautiful de James Blunt y claramente eso me transportó a una estación del metro de París y recordé las estaciones de Gare Saint-Lazare o Gare Du Nord que había leído en algunas de mis otras lecturas.

A finales del 2016, también leí Pocos son capaces de amar a las mujeres libres. Me pareció una acertada reflexión sobre la sexualidad y el amor. Ese texto decidí leerlo también citándola como la autora del texto a un gran amigo y consejero del barrio que lo conocen como maestro Paco. Ese fue un regalo de navidad adelantado.

Lo último que ella escribió y que terminó de atrapar mi mente fue algo que leí había sido publicado el 2016 y que leía el 2017 titulado: Intenciones Literarias. En ese texto ella se confesaba, desnudaba su alma de escritora y nos enseñaba su real motivo para escribir. Leer en esas breves letras una confesión y en silencio entender que el color arsénico era quizás: …«La historia de mi escritura esta plasmada en mis antepasados: cartas de amor, dolor, desamor, recriminaciones… Las cartas formaban parte del compendio y riqueza particular en mi familia, sobre todo las que pertenecen a mi abuelo materno. Cuando las encontré, comencé a valorar el prisma emocional de mi núcleo familiar…». Esto creo recién lo diré por primera vez también, pero gracias a ese texto pude escribirle algunas cartas virtuales que publiqué en otras plataformas. Escribí esas cartas pensando en ver tu reacción y siguiendo lo que decía ese texto de tu blog, pensando en que quizás mis palabras en esos textos alimentaban tus inspiraciones literarias.

En una de esas cartas escribí: Imagina que pronto vendrán días donde nuestros libros estén en los estantes del Hombre de la Mancha en Albrook Mall, en el local del Pasillo del Hipopótamo o en la famosa Librería Peruana El Virrey en la calle Bolognesi de Miraflores en Lima. Que grupos de lectura se organicen para leer, discutir y estudiar libros nuestros mientras toman un café en algún Starbucks acompañados de los clásicos muffins receta de la abuela. Tú dirás ¿Una falsa adulación? Y yo aquí responderé que siento que la vida nos lleva por esos destinos.

Quizás todo lo anteriormente escrito no responda del todo la pregunta del inicio, quizás ya me desvié de lo del inicio. Quizás si ella lo permite seguiré escribiendo más cosas sobre ella, quizás si la vida lo permite le entregue impreso todo lo que escribí. Quizás es un breve homenaje. Quizás aquí pueda terminar estas líneas.

 

 

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