Entre pequeños espacios
Donde no florece la vida
Mientras los lobos aúllan de noche
Bendiciendo con su maligno canto
Tu tristeza y tu desamor
Acaso dulce ninfa
¿Nadie escucha tu dolor?
Miradas profundas que juzgan
Los mil jueces que sentencian
Con la firme condena de la infelicidad
Mientras veo caer gotas tristes de rocío
Sobre tus blancas mejillas
Que empañan de dolor el
Grueso cristal tras del cual te veo sufrir.
Porque cuando las almas que sufren de amor
De noche lloran la pena oscura llevan
Al cielo donde los ángeles no consuelan
Y el sol no saldrá de nuevo por el horizonte
Mientras el Mío Cid indeciso montando sobre Babieca
No saca el pañuelo de seda blanco
Que es el inicio del santo consuelo que la ninfa necesita.
