Duodécimo Experimento:
El día de ayer y luego de 20 años de servicio, el viejo televisor de la cocina se terminó de malograr. Justo a la hora del desayuno y mientras veíamos el partido de Rusia contra España, simplemente dejo de funcionar.
El televisor lo compraron mis padres justo para épocas del mundial de Francia 98. Recuerdo que el calvo vendedor de una reconocida tienda de electrodomésticos sugirió este modelo porque tenía la última tecnología: surround sound (Famoso sonido envolvente). Demás está decir que en esa época la familia llegó a la casa a contemplar cómo cada día los televisores eran de pantalla más grande, pero menos anchos. La otra función que traveseando con mi padre le encontramos al televisor en esos años fue un botón que decir PIP (Picture and Picture) que nos permitía ver dos programas en simultaneo. Es más ese televisor fue el primero en recibir conexión a televisión por cable.
Mi viejo un amante de la electrónica comenzó entonces a ensamblar con paciencia lo que hoy sería una pequeña sala de para ver películas de casa: Conectó el VHS con el televisor, los parlantes de un equipo de sonido antiguo que sonaban muy bien y teníamos un mejor sonido que muchas de aquellas salas de cines que habían en esas épocas en la ciudad.
Luego el televisor se mudó al cuarto de mis padres y en su lugar en la sala llegó un televisor de pantalla plana. Para las eliminatorias el Mundial del 2006 el televisor mundialero de Francia 98 llegó a la cocina (lugar donde terminaría su servicio). Instalado en la cocina nos hizo vibrar con aquel gol de Vargas a Argentina.
El tiempo avanza, llegaron televisores más modernos, y mucho más delgados, pero en la cocina siempre estaba ese confiable televisor del año 98.
Ayer por la tarde llegó el radio-técnico de confianza que siempre nos arregla algunos electrodomésticos y luego de hacer una breve inspección nos dijo:
—Jefe esto se ha malogrado y los repuestos son difíciles de conseguir, por no decirle que ya no llegar— volteando a ver a mi papa, terminó de decir—. Yo le sugiero que le ya le de baja a este televisor y si quiere se lo compró para sacarle algunos repuestos.
En silencio mi viejo cubrió el televisor con una tela blanca. El radio-técnico de apellido Goicochea le dio 20 soles.
En conclusión: Todas las cosas en esta vida tienen un ciclo con un inicio y un final.
