Cuarto Experimento:
Me gusta ir a una cafetería por las tardes. Tomar un Flat White y leer alguno de mis libros pendientes de lectura. Últimamente leo Borges. Con detenimiento perdía mis ojos en algún cuento del libro Ficciones. Muchos dirán que el libro es pequeño, pero yo lo leo a mi manera: Dos cuentos como máximo al día.
El ritual ha solido ser casi siempre repetitivo, hasta que el pasado miércoles un par de chicas le quitaron la magia a mi momento de lectura. Primero estuvieron indecisas en la fila por más de 10 minutos: Café Macchiato grande, pero con café descafeinado y leche de soya, luego esperar que pagaran con tarjetas que aparentemente no tenían saldo.
La tortura más grande vino después. Una de ellas me miraba fijamente mientras leía. Luego de poner la cara sería, quien me miraba dejó de mirarme y comentó a su otra amiga: “¿Quién lee libros tan aburridos? Todos deberían leer a Blue Jeans”.
En ese momento a mi mente vinieron un par de preguntas (casi existenciales): ¿Quién carajos es Blue Jeans? ¿Acaso ahora los jeans lewis escriben libros?
Terminé de leer (casi a la mala) el cuento del libro de Borges y comencé a googlear Blue Jeans y el resultado fue un escritor español que escribe una saga de libros en el género juvenil. Sonreí para mis adentros al saber que ese era el escritor famoso de los Centennials (Generación que viene después de los millennials).
Me levante de mi silla, guardé el libro de Borges en mi morral y me acerqué a la mesa donde andaban ellas y les dije:
— Quizás Blue Jeans, sea muy leído ahora, pero Borges es un maestro, ya que por mucho tiempo escribió estando ciego y casi siempre sobre lo fantástico, eso quiere decir fantasía pura.
— Wow— respondió una de ellas—. Como se llama el autor que estabas leyendo.
— Jorge Luis Borges— respondí.
— Mañana debemos— — ir a por uno de sus libros Mariana— respondió una de las chicas—. Definitivamente suena interesante.
Me despedí de ellas. Arrojé mi envase de café vació a la basura y salí de la cafetería con la frente en alto. Quizás Blue Jeans perdió un par de lectoras y Borges ganó dos. Son de esas cosas raras y aleatorias que ocurren en algunos días de mi vida.
