Una de aquellas tardes
Que marcan el final invierno
Donde el cielo nublado está
Y la llovizna ha llegado
Entonces a veces bastarán solo unos avisos,
Para poder recordar que esta tarde
Será fría en esta ciudad.
¿Quién soy yo para abrigarte?
¿Quién soy yo para darte algo?
Un desconocido escala la montaña de tu confianza
Un desconocido al cual no conoces
Corre a buscarte
Y aclarar señales de su vida literaria.
Quizás canceles el encuentro
No lo sé
Quizás le abras paso a la duda
Sería lógico pensar
Quizás tenga muchas preguntas
Porque no tengo conciencia en mi actuar
Quizás este loco
Nunca he revisado mi mente
Quizás deba regresar a casa
Y no hacerle caso al impulso de volverte a encontrar.
¿Qué buscan mis ojos al buscarte?
Contemplar tu mirada
Recordar el dulce perfume de tu cuerpo
Contar cosas insignificantes como pecas y lunares
Admirar la mariposa que en tu pecho se acomoda
Y plasmar en mi mente el recuerdo de tu dulce sonrisa.
¿Qué hago para detener este deseo?
Un minuto de duda y silencio
Pero no encuentro respuesta
Entonces cierro los ojos
Busco un café caliente, un plato de pavo
Para despedir el frio
Y tu genial conversación que me arrulla
Que me envuelve de amor.
