Esta noche es como la melodía del otoño
En mi cuarto pequeño que se estremece
Y pienso en todas aquellas tardes que pasamos juntos
En las tardes de ayer.
¿Qué queda entonces de nuestro amor?
¿Qué recuerdos aún tenemos de aquellos días?
Fotos viejas del verano
Poemas viejos de la anterior primavera
Recuerdos viejos de nuestra juventud.
¿Qué recuerdos quedan entonces de los sonetos que te escribí?
Letras con sangre rojo pasión como nuestro amor
¿Qué recuerdos quedan de nuestras citas en las frías noches de agosto?
Aquellas caminatas que dimos entre la neblina limeña
¿Por qué me persiguen todos estos recuerdos sin descanso?
La felicidad se ha marchitado
Caen las flores y hojas secas del árbol de nuestro amor
Y el viento que se lleva todo:
Los besos, los sueños, los sonetos y nuestras promesas que fueron voz alguna vez
Y el viento mueve tu cabello rebelde
Y el viento mueve las mangas de mi abrigo
Entonces
¿Nada quedará?
Un pedacito de la gran ciudad, una iglesia estilo gótico
Un paisaje sin horizontes en algunas partes y de leve verdor en otras,
Una residencial que era un lugar confidencial
Una calle donde se hablaba en parte alemán
La misma ruta de siempre por la calle del general
Un cielo tintado de gris por las nubes
Que fueron testigos de nuestro amor pasado.
Y allá van despidiéndose y a lo lejos se ven:
Las palabras más tiernas que alguna vez te susurre
Las caricias más puras que alguna noche nos dimos
Las promesas, todas nuestras promesas
Las flores y las hojas de nuestro extinto amor
Sin su dulce perfume que nos embriague
Ya que están secas
Todo eso se va
Para quizás nunca volver
Entonces veo el suelo casi limpio
Y vuelvo a preguntar
¿Nada quedará?
