Larga filas de gente cabizbajas. Algunos nerviosos y otros tranquilos; pero ella lloraba. Sus lágrimas y el nerviosismo era el sentimiento predominante en ella antes de llegar a la ventanilla donde se definía su destino. Disimulaba el llanto entre el pelo y el maquillaje. Estoy seguro que en ese instante Pensó en que la existencia era efímera y que todo en esta vida tiene un final. Lo que no entiende quizás es porque a ella le tocaba vivir eso tan joven.
Parece que ha venido sola. En este tipo de situaciones es algo poco recomendable.
Esconder el dolor, esconderse de todos y tratar de llorar sola sin molestar a nadie. Imagino que ni su familia sabe que ella está aquí en esa fila.
Al otro lado de la ventanilla una mujer gorda vestida con uniforme celeste. Fría al momento de entregar el fatídico sobre. Nunca dice nada a menos que un paciente le pida explicaciones. Ni eso lo hace con amabilidad. A su lado derecho del pecho, se observa una placa de identificación con su Apellido: Suarez.
Kevin Johansen cantaba alguna vez que: “La procesión va por dentro”. Quizás por eso todos los de la fila tienen un santo o un demonio cargados en procesión dentro de su alma. Entre todos ellos esta ella la llorosa chica.
Solo yo desde una banca al frente suyo he notado el dolor de aquella chica. La conozco de la universidad. Tenía un pasado, que quizás ahora le pasa factura en el presente.
Nunca es fácil tomar decisiones y mucho menos asumir las consecuencias de las mismas. Quizás hoy ella recién piense en eso, no lo sé o quizás siempre lo pensó, pero jamás creyó que este día llegaría a su vida.
Darwin dijo alguna vez que: “Por la selección natural el más fuerte sobrevive”. Hoy ella se dio cuenta que es la más débil. Jamás había pensado lo difícil que es sobrevivir a los grandes problemas de la vida.
Pero al fin llega el momento. Ella está al frente de la ventanilla. Da su nombre y su recibo. El sobre esta en sus manos y el nerviosismo la domina.
Cuando abre decide abrir su resultado, lo hace lentamente y al final Asoma el veredicto: NEGATIVO.
¿Qué significa negativo? (Se pregunta ella)
Y comienza la incertidumbre
Pero ella no puede detener más la cola. Decide entonces preguntar a la Sra. Suarez una rápida interpretación de sus resultados.
La fría y desatenta persona al otro lado de la ventanilla, vuelve a coger el sobre lo lee rápidamente y la mira mientras sonríe maliciosamente y le dice:
– Eres promiscua, pero hoy no estas enferma y ahora si… ¡Fuera de aquí!
La pseudo sensación de muerte se fue y junto a ella se secaron las lágrimas y la alegría volvió a ella. Jurándose a ella misma nunca más volver a pasar por lo mismo.
Pero quizás la misma escena se repita el próximo mes. La Sra. Suarez lo sabe.
