En surcos de eternos dolores
Donde la mirada triste del remordimiento
Señor líbrala de la culpa eterna
Pues la justicia uso la espada para llegar a la verdad.
El torero no tiene piedad en el ruedo
Amada mía entonces no temas desenfundar
La espada santa de la verdad
Que venció a la mentira del belcebú.
No se puede mirar atrás
El castigo de Lot y la estatua de sal
Porque reinara el caos y la anarquía
Si el belcebú llega a saber la verdad.
No vale la pena detenerse
Tampoco tener compasión ni piedad
Solo dios sabe que la única verdad
Es que todo tiene que acabar.
